jueves, 22 de marzo de 2012

Migrante hondureño de 17 años sufre accidente en el tren; tenía 22 días de viaje

El taxista empuja la silla de ruedas
Nogales, Sonora.- Un menor de edad, originario de Honduras, salió de su tierra natal con la intención de llegar a Estados Unidos, trabajar y ayudar a sus 7 hermanos menores que él, pero su camino llegó hasta Nogales, Sonora, al sufrir un accidente cuando los ganchos que unen los furgones, conocidos como “muelas”, le prensaron un pie.
José Adonai Rosales Pinto, de 17 años, originario de Santa Bárbara, Honduras, aguantó por espacio de 4 horas el fuerte dolor, porque el accidente ocurrió en Benjamín Hill, pero la mole de hierro no se detuvo hasta llegar a Nogales, a las 8 de la mañana, donde le brindaron ayuda.
Otros dos jóvenes, de 22 y 20 años, lo acompañaban en el viaje de 22 días en el tren, con la intención de llegar a Estados Unidos y lograr el sueño americano.
Recostado a bordo de un taxi, con el pie vendado, y deteniendo una bolsa con suero en una de sus manos, narró que es el mayor de los hermanos, gana el equivalente a 50 pesos diarios allá en su tierra, lo cual no es suficiente para solventar los gastos de la familia, la cual tiene muchas necesidades.
Eso lo llevó a tomar la difícil decisión de abandonar su casa, a sus 17 años, y partir con un amigo, de 20 años, con la intención de llegar a Virginia, Estados Unidos, donde su acompañante tiene familiares.
Tras 22 largos días de sufrir hambre, mal trato por parte de las autoridades, frío y miedo, abordaron el tren cargado con vehículos en Empalme, Sonora, se subieron en la parte de abajo de unos de los furgones.
Alrededor de las 4 de la mañana, a la altura de Benjamín Hill, de forma accidental puso el pie entre las muelas, quedando prensado, pero nada pudo hacer, el tren seguía caminando, en la oscuridad, no tenían la forma de pedir ayuda.
Al decirle a sus dos compañeros que estaba herido, no le creyeron, la oscuridad no les permitía ver su pie, pero al paso de los minutos se seguía quejando, fue cuando se percataron que decía la verdad, pero, de nada sirvió, nada podían hacer.
A las 8 de la mañana, el tren se detuvo a la altura del kilómetro 21 donde informaron al maquinista de lo ocurrido, ahí llegaron elementos del Cuerpo de Bomberos y de la Comisión Nacional de Emergencia, quienes lo atendieron y llevaron al Hospital General.
Se le diagnosticó tres fracturas en el pie. Sin familiares en Nogales, sus dos compañeros sin comer, y como ilegales en México, la situación fue complicada para todos.
Un taxista de origen salvadoreño escuchó lo que le había pasado a su paisano, en Radio Xeny 760 AM, fue de inmediato al Hospital General y preguntó sobre su salud; le respondieron que necesitaban una radiografía y en el nosocomio no hay ese servicio actualmente, pero lo llevó en su carro, pagó de su bolsa lo requerido y lo regresó al lugar donde le daban atención. Los otros dos jóvenes que lo acompañaban, han estado con él en todo momento.
El propietario del restaurante la Posada, Rodolfo Monroy, les envió a través de la mencionada radio 300 pesos como ayuda. 

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