viernes, 28 de septiembre de 2012

Le pido a Dios que me lleve con ella, dice quien asesinó a su esposa en Nogales, Arizona

Juan Villa el día de la sentencia. FOTO: Cortesía NI.
Nogales, Arizona.- “Todos los días le pido a Dios que me lleve con ella”, manifestó Juan Villa, quien se encuentra preso por haber asesinado a su esposa en Nogales, Arizona, tras una discusión, el 6 de febrero del 2011.
Juan Villa apuñaló a su esposa Cristina Carrisoza Villa en el interior de su vivienda ubicada en la calle Manila; la hirió 26 veces con una navaja en diferentes partes del cuerpo. Al momento del crimen estaban en la vivienda dos de sus hijos, un menor 13 años y una niña de 3.
Fue sentenciado a 22 años en prisión por homicidio en segundo grado.
Entrevistado en la cárcel del Condado de Santa Cruz por el equipo de noticias de Radio Xeny, manifestó que se han dicho muchas mentiras sobre el caso y a él no se le había dado voz.
Con el uniforme a rayas de color naranja con blanco, sentado en una silla, con la mirada hacia el piso, por medio de un intercomunicador narró parte de lo que ocurrió el día del crimen.
“Lo que yo recuerdo es que estaba muy enojado, le dije que le quitaría a mis hijos, empecé a agarrar mis cosas y es cuando salió una navaja que yo tenía ahí, ella me la arrebató, incluso me quebró el dedo y me tiró a dar, yo me hice para atrás y es cuando me cortó el pecho, entonces yo le dije ahora sí te voy a quitar a los hijos porque están viendo cómo eres de violenta y ella se picó sola y me dijo, pues a ver a quien le creen, vamos a hablarle a la policía a ver a quién le creen, entonces yo le hable a su mamá”. Narró.
Y agrega: en el transcurso que sus papás llegaron a la casa pasó lo demás, ella le empezó a hablar mi hija la más chiquita (de 3 años en ese entonces) y yo le pregunte para qué la quieres y me dijo pues la voy a rebanar toda, la voy a cortar toda y te voy a echar la culpa a ti para que a ti te metan a la cárcel.
Señala que en eso entró la niña al cuarto y ella se le fue encima, él se puso en medio, forcejearon, le quitó la navaja y él perdió el control, explotó, es cuando pasó todo ( la atacó con la navaja en  26 ocasiones).

Cuando reaccionó, le puso una camiseta que estaba en la cama para que se la pusiera en su cuello porque tenía sangre, pero ella no lo soltaba, luego él se fue a ver a su hija a ver si no le había dado una cuchillada, la revisó, pero la niña estaba bien, luego él la abrazó, narra.
Reconoce que no llamó al número de emergencias rápido como lo debió haber hecho, se quedó con su niña, perdió la noción, lo único que quería es que su hija estuviera bien, pero reconoce que de haber recibido atención médica a tiempo, le pudo haber salvado la vida.
Luego de lo ocurrido, él le llamó a la hermana de Cristina, llegó ella y los papás, quienes llamaron al 911.
Aunque tuvo la oportunidad de huir no lo hizo porque se quiso quedar con sus hijos, su prioridad era que ellos estuvieran bien. Los abrazó, les dio un beso, les dijo que los quería mucho y que se tenía que ir por un tiempo. Se despidió de ellos.
Los menores estaban asustados. Esperó a la policía, salió de la casa, le dijo a un agente lo que pasó, puso las manos hacia el frente, lo esposaron y se lo llevaron.
Indicó que al momento de la sentencia el Juez le preguntó si tenía algo que decir, por lo que se paró, le pidió disculpas a los papás de ella por todo el dolor que les había causado.

“Yo todas las noches le pido a Dios que me cambie de lugar con ella si pudiera, pero yo amanezco aquí en el mismo cuadrito, éste que ahora se ha hecho mi casa, pero yo diera mi vida por la de ella y la de mis hijos, pero no hay un día que pase que no sienta el dolor y la pérdida de mi familia y de mis hijos”, expresó.
Con voz entrecortada en algunos momentos de la entrevista, al preguntarle qué le diría a sus hijos si lo escucharan, relató: “yo les diría que los quiero mucho, los extraño mucho, ellos saben que yo siempre trate de ser el mejor padre que pude porque yo crecí sin papá”.
Villa mencionó que agradece a su familia todo el apoyo y el cariño que le han demostrado en estos tiempos difíciles, los más difíciles de su vida. Los va a extrañar y no sabe cuando los vuelva a ver.

“Me arrepiento de todo lo que ha pasado”, mencionó.

El día de la sentencia, el Juez de la Corte Superior del Condado de Santa Cruz le expresó que le daría la pena máxima porque cometió el crimen frente a sus hijos, por haber utilizado un cuchillo; Cristina le suplicó que ya no la agrediera, pero lo siguió haciendo y por el hecho de que la niña miró la agresión. Nada justificaba su acción, le dijo el Juez.
“Yo primeramente soy padre, quisiera la oportunidad de estar con mis hijos, pero no sé por qué están diciendo muchas cosas de mí, yo creo que por el coraje. No justifico lo que hice, tengo que pagar por lo que hice”, enfatizó.
Aunque deberá cumplir 22 años en prisión, tiene la esperanza de salir y un día poder estar con sus hijos.

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